Cuando una sociedad empresarial decide expandirse a Estados Unidos, una de las primeras preguntas que suele surgir es: ¿en qué estado de EE. UU. conviene constituir una empresa? La respuesta, aunque pueda sorprender, es sencilla: no existe un único estado que sea el mejor para todas las empresas.
La elección dependerá de la actividad, la estructura del negocio, el lugar donde se opere y los planes de crecimiento. Estados como Delaware, Texas o Florida suelen aparecer entre las opciones más populares, pero eso no significa que sean la alternativa más eficiente en todos los casos.
Antes de decidir dónde constituir una empresa en Estados Unidos, conviene analizar varios aspectos que influyen tanto en la fiscalidad como en las obligaciones administrativas de la sociedad.
No todas las empresas funcionan igual. Una compañía de servicios digitales tiene necesidades muy distintas a una empresa que importa productos, gestiona inventario o vende en establecimientos físicos.
El modelo de negocio influye directamente en las obligaciones fiscales y regulatorias que deberá asumir la empresa.
Si la empresa va a contar con trabajadores o con una oficina física en un estado determinado, en la mayoría de los casos resulta lógico constituirse allí.
La presencia física genera lo que se conoce como nexus fiscal, es decir, una conexión suficiente con ese estado para que nazcan determinadas obligaciones tributarias y laborales. Aunque la sociedad se constituya en otro estado, esas obligaciones seguirán existiendo.
En empresas de comercio electrónico que trabajan con Amazon FBA, operadores logísticos (3PL) o almacenes propios, la ubicación del inventario también puede generar physical nexus.
Esto significa que almacenar mercancía en un estado puede implicar obligaciones fiscales y de registro, independientemente del lugar donde se haya constituido la empresa.
Cuando la mayor parte de las ventas se concentran en un mismo estado, en muchos casos resulta más eficiente desarrollar la actividad desde ese mismo territorio. Esto puede simplificar tanto la operativa como determinadas obligaciones administrativas.
No es lo mismo vender:
Cada modelo tiene implicaciones distintas en materia de sales tax, economic nexus y cumplimiento normativo.
Delaware es probablemente el estado más conocido para constituir empresas en Estados Unidos.
Entre sus principales ventajas destacan:
Sin embargo, existe una idea equivocada bastante extendida: constituir una empresa en Delaware no implica pagar menos impuestos automáticamente. Si la actividad real se desarrolla en otro estado, la empresa deberá registrarse allí como foreign entity, cumplir con sus obligaciones fiscales y laborales y, además, mantener la sociedad en Delaware. Esto supone mayores costes administrativos y de cumplimiento.
Texas se ha convertido en uno de los grandes polos empresariales de Estados Unidos.
Entre sus principales atractivos destacan:
No obstante, las empresas con determinados niveles de facturación pueden quedar sujetas al Franchise (Margin) Tax, además del sales tax estatal del 6,25 %, al que pueden añadirse impuestos locales.
Para compañías con operaciones reales en Texas, especialmente en sectores como logística, energía o tecnología, suele ser una opción muy competitiva.
Florida continúa siendo uno de los destinos favoritos para emprendedores internacionales.
Entre sus características destacan:
Cuando la empresa desarrolla realmente su actividad en Florida, constituirse allí suele simplificar la gestión y evitar registros adicionales.
Nevada también suele aparecer entre los estados recomendados por algunos asesores debido a que:
Sin embargo, conviene valorar otros factores:
Por ello, no siempre representa la opción más eficiente.
En muchas ocasiones, esta es precisamente la alternativa más práctica.
Si la empresa desarrolla su actividad en un estado concreto, constituirse allí puede permitir:
Cada caso debe analizarse de forma individual.
Independientemente del estado elegido, existen determinadas obligaciones que toda empresa debe tener presentes:
La constitución de una empresa en Estados Unidos no debería basarse únicamente en la popularidad de un estado o en recomendaciones genéricas. Cada negocio presenta unas circunstancias distintas y la mejor decisión dependerá de factores como la actividad desarrollada, la ubicación de empleados, clientes, almacenes o la forma en que se realizan las ventas.
En UR Global analizamos cada proyecto de forma individual para recomendar el estado que mejor se adapta a la actividad, la estructura empresarial y los planes de crecimiento de cada cliente. De este modo, ayudamos a que la implantación en Estados Unidos se realice con la máxima seguridad jurídica, optimizando costes y garantizando el cumplimiento de todas las obligaciones fiscales y societarias desde el primer momento.
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