Desde hace ya casi 10 años, el estancamiento y posterior crisis de la economía española ha impulsado a muchas pymes a salir al exterior, con el objetivo de incrementar ventas y diversificar los riesgos de vender en un solo mercado. Sin embargo, el proceso de implantarse fuera no está exento de riesgos y, si no se hace adecuadamente, puede llevar a los pocos años a una desinternacionalización, es decir, a una salida de esos mercados sin haber obtenido nada más que pérdidas. No sería raro empezar a ver este tipo de movimientos a medio plazo.
La internacionalización es la evolución natural de un concepto más antiguo, el de la exportación o comercio exterior. Mientras que la exportación solo implica movimiento de mercancía o servicios, la internacionalización conlleva movimiento de la empresa, es decir, su implantación en el exterior.
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